lunes, 2 de abril de 2012
Nos queda al menos lo vivido.
Hola, cuanto tiempo, qué tal, cómo sigues de lo tuyo, ¿has dejado las drogas?, espero que duermas bien, que hayas engordado un poco, y seas más feliz. Veo que no sales de tu asombro, ya ves, aquí estoy, he cambiado un poco, bueno bastante, puede que demasiado. Me he teñido el pelo ¿se nota? , pero sigo teniendo los ojos verdes, los que te enorgullecías de enseñar a todo el mundo, me gustaría oír de tu boca cómo te ha ido estos años, si me has echado mucho de menos, si has pensado en mi, con que lo hayas echo una tercera parte de lo que yo lo he echo en ti, me conformo. No te he perdonado, me costará mucho hacerlo, sigo esperando un perdón, una explicación, o un abrazo, lo más seguro es que con un abrazo me hunda y acabe soltando todo lo que he esperado de ti estos años. Te contaré cómo acabé el instituto, en qué estoy graduada, y de qué manera hago mi pequeña aportación al mundo para que sea un poco mejor. Bueno comienzo a irme por las ramas, se supone que solo buscaba verte, pasar unos minutos contigo, cerciorarme de que sigues vivo, de que hay una pequeña parte de mi perdida en esta marea de cuerpos que inunda el mundo, esa pequeña parte de mi que se encuentra en ti. No buscaba más que tu aprobación, no espero un "te quiero" o un "te he echado de menos", quedaría demasiado falso. Demasiado obligado a la situación, a decir algo que concuerde con lo que digo, algo que te haga sentir un poco menos culpable, algo en lo que puedas resguardarte cuando te persiga mi recuerdo, un punto de apoyo no para levantar el mundo, sino para sostenerlo lo suficiente y que no te aplaste. Creo que no hay nada más que decir, ya sabes, si me necesitas silba.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario